Escribir un diario crea un pequeño espacio entre lo que ocurre y la manera en que lo interpretas. Al poner las ideas en palabras, puedes mirar un día difícil con más perspectiva.
También puedes registrar lo que salió bien, tus preguntas y los cambios que vas notando. No hay un formato obligatorio: algunas personas escriben párrafos; otras prefieren listas breves.
Un diario no reemplaza apoyo profesional cuando lo necesitas. Puede ser una herramienta de autocuidado que acompañe tu propia forma de entenderte.