El bienestar digital no exige estar siempre desconectado. Se trata de mirar cómo la tecnología participa en tus días y si ese uso coincide con lo que quieres cuidar.
Puedes empezar por reconocer qué aplicaciones te ayudan y cuáles te dejan cansado o distraído. Después elige un ajuste pequeño: silenciar una notificación, crear un momento sin pantalla o hacer una pausa entre sesiones.
Revisa ese cambio con curiosidad. Tu relación con la tecnología puede variar según el trabajo, el descanso y las personas con quienes compartes tu tiempo.