La concentración suele mejorar cuando sabes cuál es el siguiente paso. Antes de empezar, define una tarea pequeña y visible, como leer cinco páginas o escribir el primer borrador de un párrafo.

Cierra lo que no necesitas y deja a mano los materiales de la sesión. Usa un temporizador para reservar un periodo de enfoque. Si aparece otra idea, anótala y vuelve a la tarea.

Descansar también cuenta. Después del bloque, levántate o cambia la vista de la pantalla. Observa qué duración te ayuda a mantener la atención sin agotarte.