La técnica Pomodoro divide una tarea en periodos de atención y pausas. La idea es elegir una sola cosa, dedicarle un bloque de tiempo y descansar antes de volver a empezar. No necesitas una jornada perfecta para probarla.
Antes de iniciar, escribe qué harás durante la primera sesión. Aparta distracciones que puedas controlar y activa un temporizador. Cuando termine el bloque, levántate, respira o mira lejos de la pantalla.
Después de varias sesiones, revisa qué te ayudó a concentrarte. Ajusta la duración de los bloques a tu energía y a la tarea: la técnica es una guía, no una regla rígida.