Empieza observando cuándo abres las redes sociales sin haberlo planeado. Quizá sucede al despertar, entre tareas o justo antes de dormir. Conocer ese momento te permite elegir otra respuesta.

Prueba una pausa breve antes de abrir una app. Pregúntate qué estás buscando: información, descanso, compañía o solo un cambio de ritmo. A veces puedes satisfacer esa necesidad de otra manera.

Ajusta notificaciones y deja espacios concretos para revisar redes. El objetivo no es eliminar todo uso, sino decidir con más claridad cuánto tiempo quieres dedicarles.